El color es donde más sorpresas pueden aparecer entre lo que ves en pantalla y lo que sale impreso. Con unas pocas reglas claras evitas casi todas: trabaja en RGB, pinta tus fondos de verdad y ubica tus elementos con buen contraste.
RGB, no CMYK#
Existen dos formas principales de definir color en un archivo: RGB (rojo, verde, azul —el de las pantallas) y CMYK (el de las imprentas tradicionales). Nuestra impresión es fotográfica en RGB, así que ese es el espacio de color con el que debes trabajar.
En la práctica: no conviertas tus imágenes a CMYK. Si tu programa de diseño trabaja en CMYK por defecto, exporta el archivo final a RGB antes de subirlo. Convertir de ida y vuelta entre espacios de color solo apaga los tonos sin ninguna ventaja para ti.
Transparencias: se aplanan sobre blanco#
Si tu archivo tiene zonas transparentes (típico de los PNG), esas zonas se aplanan automáticamente sobre blanco al imprimir. No quedan transparentes ni toman el color de otra capa: quedan blancas.
El fondo debe llegar al borde#
Esta regla se conecta directamente con la sangría automática: tu fondo —sea un color plano o una imagen— tiene que cubrir el lienzo completo, de borde a borde. El sistema extiende el borde 1 mm por lado para el corte, así que si el fondo llega hasta el borde exacto, esa extensión sale limpia.
Si en cambio dejas un marco blanco alrededor de tu diseño, la sangría va a extender ese blanco y el corte puede dejar una franja clara visible. Pinta el fondo hasta el borde y despreocúpate. Puedes ver esto en detalle en Especificaciones de archivos.
Pantalla vs papel: qué esperar#
Una pantalla emite luz; el papel la refleja. Por eso ningún proceso de impresión reproduce exactamente lo que ves en tu monitor, y es honesto decírtelo de frente. En general el resultado es muy fiel, pero los colores muy oscuros o muy saturados pueden verse levemente distintos impresos —un negro muy profundo o un fluorescente intenso son los casos donde más se nota.
Consejos para minimizar sorpresas:
- Evita depender de diferencias sutiles de tono para transmitir información.
- Si un color es crítico, prefiere tonos no extremos: ni el negro más denso ni la saturación máxima.
- Ajusta el brillo de tu pantalla a un nivel normal; una pantalla muy brillante te engaña haciendo ver todo más luminoso de lo que imprimirá.
Contraste para texto legible#
Las cartas son chicas, así que el texto necesita contraste para leerse bien:
- Usa texto claro sobre fondo oscuro o texto oscuro sobre fondo claro; evita combinaciones de tonos parecidos.
- Si el texto va sobre una foto, agrega una franja o un sutil sombreado detrás para separarlo del fondo.
- No pongas texto fino o muy pequeño pegado al borde: mantenlo dentro de la zona segura de 3 mm.
Con el color resuelto, revisa cómo se cortan tus cartas en Esquinas y corte.
